Mi Novio Caballo – Xiomara Correa

“Punk, puro punk.”

Capa_novio-caballoXiomara Correa es una autora asidua en los eventos de autoedición, por eso Mi novio caballo lleva años circulando por estos en forma de fanzine. Aunque siempre fue uno de esos tebeos de culto, las editoriais generalistas, temerosas ellas de todo lo que no sea Tintín, aun no se habían atrevido a dar el paso; por eso la decisión de Reservoir Books es de las que hay que celebrar con profusión de sustancias, legales o ilegales.

Como bien anuncia el título, Xiomara nos cuenta la historia de amor de una pareja formada por humana y equino. En un universo totalmente psicodélico y colorido, Chavala y Caballo luchan a diario por alimentar su amor, como cualquier pareja. Una vez superado y normalizado el shock inicial de la propuesta, da en una lectura ciertamente divertida. Una obra loca, rebosante de alegria naif y de historias que conectan perfectamente con el surrealismo daliniano que, seguramente, estaría encantado de tomar un té con pastas con Xiomara acompañados de un par de osos hormigueros.

El dibujo de la viguesa es consecuente con esta posición punk en la temática. Sencillo, colorista, ingenuo y hasta tosco a veces, transita entre la liea clara de Hergé, el Mariscal de Cobi e el Nazario de Anarcoma. La potencia narrativa de Correa no está en el dibujo, deacuerdo. Es al guión su arma de provocación masiva lo que hace de esta una obra sabrosa, valiente y con vocación irreverente. Una obra que se lee de un tirón y que sin duda hará asomar carcajadas siempre que se lea como lo que es, un cómic divertido y sin complejos, sin atención a la heteronorma y sobre todo provocador y muy entretenido.

Xiomara es directa como un uppercut en una pelea de sábado noche en la Chanteclair. No hai censura en la temática ni en el lenguaje; sexo, drogas y rock and roll al más puro estilo sucioo, protestón y perfectamente acicalado por el marketing de los Sex Pistols. No será difícil que a los lectores más iniciados les venga a la cabeza la obra de Simón Haselman, Julie Doucet, Álvarez Rabo o nuestra compatriota Roberta Vázquez. Todos en una linea humorístico-caústica e irreverente. Para desgracia de Xiomara estas cosas ya no escandalizan, no abrirá los informativos de telecinco con epítetos de Piqueras tan apropiados como apocalíptico, inaudito y otros por el estilo. Una lástima. No habrá secuestro judicial de la edición. Vivimos tiempos tan extraños que hasta la textil de Arteixo hizo negocio del holocausto judio. 

Mi novio caballo es una patada en el paladar de la absurda corrección política imperante en la hipócrita sociedad postindustrial europea. Xiomara despliega un opúsculo punk no apto para mentes estrechas, retrógradas y carentes de armazón cultural y por tanto de sentido del humor. Es un libro que seguramente ofendería tan fuertemente a Feijoo, Rivera, Salvini o Trump como a Blanco Valdés, Caneiro o Fernández Latorre y demas cuadrilla de «elites ultras dospuntocero» que para nuestra desgracia deciden el futuro de nuestras vidas.

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