La levedad – Catherine Meurisse

“Stendhal contra el estrés postraumático.”

la-levedad-metropolesEl 7 de enero de 2015 a las 11 de la mañana dos hombres armados con kalashnikov entraron disparando en la sede parisina del semanario Charlie Hebdo. Mataron a una docena de personas e hirieron a cuatro. Catherine Meurisse tenía que estar allí pero su despertador no funcionó, quedar dormida le salvó la vida. La autora quedó, como es lógico, en estado de shock, sus compañeros y los últimos diez años de su vida se esfumaron por los agujeros que dejaron las balas en aquella redacción.

Años después publica este cómic con el que ganó el Prix Wolinski de la BD du Point 2016, en el que cuenta como fue todo aquel proceso, sus pensamientos, las dudas y las inseguridades que la asaltaron. Los cambios que tuvo que asumir aún sin quererlos, como vivir con escolta permanente, pero sobre todo, el esfuerzo mental al que se vio sometida para superar la masacre de aquel día y ser capaz de comenzar de nuevo.

Este cómic tiene dos partes, en la primera cuenta lo sucedido aquella mañana y en los días posteriores, la bajada a los infiernos del dolor, el bloqueo de la mente como medida de autodefensa del cuerpo, la búsqueda de respuestas. Los procesos mentales y psicológicos por los que pasa ella como víctima, como la masacre afecta a la sociedad. La hipocresía que habita en cierta solidaridad condicional y políticamente correcta. También como es la reacción de esta masa impersonal y pesada que no es una suma de individuos, sino que es una agregación de comportamientos simbólicos. En la segunda, cuenta el lento y duro proceso de recuperación y asimilación que la llevó hasta Roma, a tratar de curar su trauma a base de belleza.

Esta obra está dibujada con un trazo muy sencillo, casi esquemático, aunque hay páginas muy trabajadas, sobre todo en las que salen pinturas, esculturas o edificios. Un dibujo sencillo, pero con un uso del color complejo y expresivo, que recuerda a los cielos de Munch. El color subraya estados, momentos, pensamientos, detalles. Un uso magistral que nos lleva de la mano por la nebulosa en la que se ve inmersa Catherine. En un estilo que mezcla la reflexión existencial con el humor cáustico, evidentemente tipo Charlie Hebdo, transitamos por las etapas del camino de la depresión y de la disociación que viene aparejada al síndrome de estrés postraumático.

Un libro excelente que reproduce el dolor de un modo que impresiona por la contención y el análisis. Seguramente el mejor homenaje posible a aquellos que fueron asesinados por ejercer la libertad de expresión contra los apóstoles de la salvación a hostias.

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