Carvalho. Tatuaje – Migoya y Seguí

“Nací para revolucionar el infierno.”

carvalho_capaTatuaje fue la segunda novela de Pepe Carvalho, publicada en 1972. Ahora despues de múltiples versiones para televisión y cine llega al cómic en una adaptación de Hernán Migoya y Bartolomé Seguí (Premio Nacional de cómic en 2009).

El detective es contratado para investigar la identidad de un hombre que aparece flotando en la playa con el rostro comido por los peces. El único hilo del que tirar es un tatuaje, Nací para revolucionar el infierno. La busqueda llevará a Carvalho por las calles de Barcelona y Amsterdam.

Carvalho, un tipo duro acostumbrado a manejarse en el lumpen Barcelonés, entre prostitutas y quinquis, es también un gourmet con gran habilidad para la cocina, es un hombre culto con una gran biblioteca de la que echa mano cuando no tiene con que encender el fuego. Un personaje lleno de matices, caras contrapuestas, descreido y contradictorio, de vuelta de todo; de la CIA, del comunismo y hasta de la vida. Carvalho ya es sólo militante de la comida y de las mujeres. Un personaje con el atractivo de lo real, bien construído, complejo; descarnado y bruto cuando es preciso, perfectamente delicado cuando la ocasión lo requiere. Un verdadero iconoclasta capaz de quemar un Quijote para encender la chimenea. Es imposible no tenerle respeto.

El trabajo de Migoya es correcto, también ingrato pues el riesgo de adaptar obras tan conocidas y mitificadas es alto. Preocupado por la fidelidad a la novela usó en un noventa por ciento textos originales de Montalbán, eso en algunos momentos lastra la lectura con diálogos que se notan forzados. En los pinceles Seguí está superlativo, con un dibujo ciertamente «noir» de trazo rápido (aúnque que bien cuidado) y un uso excelso de las paletas de colores que hace de esta una obra excelente, de muchísima calidad gráfica. No sólo retrata con acierto y realismo la fisionomía de Barcelona y Amsterdam, sino que es capaz de transmitir el ambiente, la luz de estas dos ciudades. Según uno va leyendo se va metiendo cada vez más en la atmosfera de tugurio hampón y setentero de la historia. El mallorquín es hoy por hoy uno de los mejores dibujantes de este tipo de historias que hay en el estado.

Tenemos que agradecerle a este libro la recuperación de un personaje excelso de la literatura, bien construído, humano, sin superpoderes, sin estúpidos razonamientos reducionistas y sin un uso filofascista de la moral y la autoridad. También la opción escogida de formato de álbum francés, que es necesario recuperar y dignificar despues de la invasión y el exceso de la novela gráfica y la grapa y la recuperación de algo del buen gusto y del «savoir faire» europeo frente al abuso globalizador norteamericano.

Carvalho es uno de esos personajes por el que cualquiera con aspiraciones de creador vendería su alma. Al diablo ya le sobran almas y ofrecidos pero tenemos la suerte de que este personaje ya existe y Migoya y Seguí ya trabajan en la siguiente entrega.

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